Skip navigation.
Home
Writer, Professor, Revolutionary.

Los desafíos desde Venezuela y Cuba a la hipótesis moderada de la izquierda occidental

“Los desafíos desde Venezuela y Cuba a la hipótesis moderada de la izquierda occidental,” Laberinto, n°21, http://laberinto.uma.es , 20 de diciembre de 2006 (Ponencia presentada por James D. Cockcroft en el 1º Forum Internazionale de Roma, 31 de octubre y 1 noviembre de 2005)

INTRODUCCIÓN

Debido a las revoluciones venezolanas y cubanas y a la democracia de la base creada por los diversos y desiguales movimientos sociales latinoamericanos y caribeños, el corazón progresista del mundo palpita en América Latina, el escenario decisivo a nivel mundial en el enfrentamiento al imperialismo. Esta ponencia comenzará con un resumen de los movimientos sociales, las derrotas del imperialismo, y la ofensiva militarista y económica del imperialismo estadounidense en defensa de un neoliberalismo fracasado. Seguirá con una discusión de las respuestas revolucionarias y solidarias desde Venezuela y Cuba que favorecen a toda la humanidad y representan verdaderos desafíos al imperialismo y a la hipótesis moderada de la izquierda occidental, incluyendo la de América Latina. Concluirá con una breve explicación de por qué es importantísimo defender las revoluciones de Venezuela y Cuba.

LOS MOVIMIENTOS SOCIALES

Los movimientos sociales cuestionan el neoliberalismo y las prácticas de muchas izquierdas -que gobiernan o tratan de ganar unas elecciones- porque enfatizan la acción directa y una democracia de la base con la participación de todo el pueblo. Hay diez características principales de estos movimientos populares.

1. El papel excepcional desempeñado por la población indígena, aún en países mestizos como Colombia.
2. La resistencia y el liderazgo de las mujeres, las gentes más pobres e incluso los niños.
3. El destacado papel de la juventud.
4. El sorprendente papel desempeñado por los campesinos y pequeños granjeros, incluyendo los sin tierra como el MST en Brasil.
5. El nuevo sindicalismo de auto-determinación obrera, incluyendo las tomas de fábricas en un creciente número de países y las luchas internacionalistas como la huelga exitosa de los 700 trabajadores mexicanos contra la Compañía Euzkadi Rubber, propiedad de la corporación multinacional alemana Continental Tire.
6. El papel de la teología de liberación y comunidades de base, incluyendo su trabajo con los movimientos de los indígenas y campesinos
7. El papel negativo de los grandes medios de comunicación, confrontado por el papel progresista de la nueva televisión latinoamericana Telesur y miles de emisoras comunitarias de radio.
8. El impacto negativo del fundamentalismo del libre mercado que produce la peor crisis económica de la historia latinoamericana en la región más desigual del mundo, fomentando así un espíritu de rebeldía entre los pueblos que miran hacia Venezuela y Cuba como ejemplos de otros mundos posibles.
9. El énfasis en la unificación de las luchas populares internamente y su internacionalización.
10. El interés en un nuevo socialismo del siglo veintiuno porque otro mundo no es posible dentro del capitalismo ni en una sola nación, manifestado en encuestas de opinión pública en Venezuela y Brasil que muestran la mitad de la población favoreciendo al socialismo.

LAS DERROTAS DEL IMPERIALISMO

Una serie de derrotas recientes del imperialismo hacen al águila norteamericana más errática y peligrosa. A fines de 2004 hubo una derrota grave cuando el Secretario de Guerra Donald Rumsfeld asistió a una reunión en Ecuador de los ministros de defensa de América Latina. La gran mayoría de los ministros votaron en contra de su propuesta de imponer una fuerza multilateral de intervención en Colombia e integrar las fuerzas armadas latinoamericanas y estadounidenses para combatir el “terrorismo internacional”.

Siguió otro fracaso en abril de 2005 durante la gira a América Latina de la canciller estadounidense Condoleezza Rice. La mayoría de los oficiales con quienes habló ella rechazaron su demanda de condenar a la supuesta falta de democracia en Venezuela. También en abril, en la Ciudad de México, el Tribunal Internacional Benito Juárez de la sociedad civil mexicana y de otros países condenó al gobierno estadounidense por sus crímenes de lesa humanidad, terrorismo, y genocidio contra Cuba y por su “virtual declaración de guerra” en el “Report Powell”, 6 de mayo de 2004, creando la “Commission for Assistance to a Free Cuba” dirigida a la anexión y la privatización de la isla.

En junio de 2005 se convocó en La Habana El Encuentro Internacional Contra el Terrorismo, Por La Verdad y La Justicia. Los 700 delegados revelaron muchos detalles del terrorismo de estado practicado por el imperialismo estadounidense desde el bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki hasta el “Plan Condor” aprobado por Henry Kissinger el caso de Luis Posada Carriles y la voladura en pleno vuelo del avión comercial de Cubana de Aviación en 1976 sobre Barbados y la muerte del turista italiano Fabio di Celmo como resultado de una bomba en un hotel de La Habana.

En agosto de 2005 el Tribunal Internacional Antiimperialista en Caracas, en otro proceso de la sociedad civil, juzgó al gobierno norteamericano por sus graves crímenes contra la humanidad. En el mismo mes, en Atlanta, una corte federal estadounidense anuló el juicio contra los cinco jóvenes patriotas cubanos injustamente secuestrados ya dos veces y mantenidos como presos políticos en los Estados Unidos en procesos condenados rotundamente por Amnistía Internacional y grupos de derechos humanos de la ONU y otras instituciones.

En octubre, en la Declaración de Salamanca, los jefes de Estado y de Gobierno de Ibero-América concluyeron su XV Cumbre condenando al “bloqueo económico, comercial y financiero” patrocinado por los EE.UU. contra Cuba. Por primera vez aceptaron el texto cubano de la resolución. Además, aprobaron la demanda por la extradición a Venezuela del terrorista Luis Posada Carriles arrestado y protegido en los EE.UU. Respondiendo a las presiones norteamericanas contra estas resoluciones, el presidente venezolano Hugo Chávez citó a Cervantes en El Quijote, “ladran Sancho, luego avanzamos”.

Mientras tanto, en la OEA -títere histórico de los EE.UU. fortalecido con su Carta Democrática Interamericana como instrumento intervencionista- el imperialismo no ha podido imponer su voluntad desde el año 2002. Ni lo podrá hacer en Buenos Aires a principios de noviembre de 2005 cuando los presidentes de las Américas (menos Fidel Castro) se reúnen en la IV Cumbre de las Américas.

La lucha heroica y multidimensional del pueblo iraquí está haciendo el imperialismo desesperado y por eso más bélico y peligroso. La mera existencia de alternativas como el presupuesto participativo en Brasil, las candidaturas presidenciales de ex-guerrilleros en Centro América y del indígena socialista Evo Morales en Bolivia, o las revoluciones en Venezuela y Cuba hace al imperio enloquecer.

El poder militar estadounidense es innegable, pero hay debilidades estructurales del imperialismo. Estas vulnerabilidades son económicas, políticas y aún militares, fácilmente vistas en Irak. Debido al fracaso del neoliberalismo y a las nubes que se extienden por el horizonte de la crisis económica mundial, el capitalismo contemporáneo refuerza todas las formas posibles de la jerarquización y, de manera más obvia, las que se basen en el género y la raza. Busca una “solución final” a sus problemas de la forma más jerarquizada existente, es decir, la militar. Y militarmente, tiene en la mira a América Latina.

LA OFENSIVA MILITARISTA Y ECONÓMICA DEL IMPERIALISMO

El imperialismo sigue imponiendo condiciones económicas, políticas y militares que dividen y reprimen los movimientos sociales. Desde el año 1985, cuando el presidente cubano Fidel Castro dijo que se debe cancelar la odiosa deuda externa, los pagos de la deuda han robado a los pueblos latinoamericanos seis veces más dinero que la deuda original. El consiguiente crecimiento de la pobreza ha resultado en una masiva emigración, interna y externa, y la división de familias por razones de desesperación económica, machismo, violencia doméstica y hambre. A la vez, los que se quedan se rebelan.

Las policías y los militares reprimen a los líderes y activistas de los movimientos sociales, o el estado los coopta. Las elecciones, en las cuales hasta los neoliberales tienen que prometer que no van a ser neoliberales, han producido nuevos gobiernos del centro-izquierda; sin embargo los nuevos presidentes continúan las políticas neoliberales que están desmantelando el estado y provocan nuevas divisiones y confusión en los movimientos sociales con una combinación de cooptación y represión.

Los medios criminalizan a los movimientos sociales, justificando así una creciente militarización de las sociedades, impulsada por las ventas de armas y entrenamiento militar-policial imperialista. Casi todos los países de América Latina y el Caribe ya tienen bases militares estadounidenses. Hay una nueva superbase en Paraguay cerca de Bolivia, Brasil y Argentina con capacidad para 16 mil combatientes estadounidenses con completa impunidad ante las leyes.

En breve, mientras Washington hipócritamente se apropia de las banderas de la democracia y los derechos humanos, el gobierno de Bush está patrocinando un creciente terrorismo económico y paramilitar contra los pueblos latinoamericanos. Está volviendo a la práctica tradicional de guerras sucias y bio-terrorismo. Se ve todo esto desde los campos de los cocaleros y guerrilleros de los Andes hasta el reciente asesinato del viejo independista puertorriqueño Filiberto Ojeda Ríos en su casa -- ¡presente!

El presidente Chávez ha ofrecido a ABC News documentos secretos detallando los planes del gobierno de Bush para invadir Venezuela y para apoderarse del petróleo. Hay planes también de asesinar a Chávez. Desde cinco nuevas bases militares en Colombia con casi mil soldados estadounidenses y cantidades de mercenarios o “contratados” llevando a cabo matanzas provocadoras en territorio venezolano, el imperialismo ya está actuando militarmente contra Venezuela. Por eso, bajo una nueva ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional, Venezuela contará en poco tiempo con milicias civiles y un millón de reservistas para enfrentar “cualquier ataque interno o externo”.

LAS RESPUESTAS EJEMPLARES DESDE VENEZUELA Y CUBA

Solamente Venezuela y Cuba responden de una manera revolucionaria y solidaria, de coraje y riesgo, que favorece a toda la humanidad. Estas dos naciones representan verdaderos desafíos al imperialismo y a la hipótesis moderada de la izquierda occidental, incluyendo la de América Latina.

Fueron las únicas que votaron contra la tímida reforma de la ONU patrocinada por Europa y modificada por los EE.UU. El presidente venezolano Hugo Chávez aún recomendó el traslado de la ONU de Nueva York a un lugar del Tercer Mundo. Chávez ya había cerrado las bases y echado los militares estadounidenses y formado una alianza informal con Cuba significando que si el imperialismo agrede a una tendrá que agredirlos a las dos.

Cuba y Venezuela han patrocinado globalmente, especialmente en América Latina y el Caribe, campañas de alfabetización, educación, nutrición, salud, y energía barata para eliminar la pobreza y ayudar a la creación de sociedades “con todos y para el bien de todos”. En año y medio fueron alfabetizados 1.4 millones de venezolanos con la ayuda de miles de maestros cubanos. Ya Venezuela es “territorio libre de analfabetismo”. En la próxima década, Venezuela y Cuba prestarán asistencia hospitalaria y transporte gratuito para salvar de la ceguera a 6 millones de personas de las Américas y graduarán a 200 mil médicos.

Con su convocatoria hacia una nueva unidad bolivariana sin precedentes desde las proclamas independistas de Simón Bolívar y José Martí, los presidentes Chávez y Castro están dando énfasis a una segunda y verdadera independencia de América Latina -- en esta ocasión no sólo política sino económica y militar. A través de PETROCARIBE, PETROSUR, y PETROAMÉRICA, Venezuela está distribuyendo su petróleo a precios asequibles a docenas de países, incluyendo los barrios pobres de los EE.UU. En agosto de 2005, Cuba, reconocido por la ONU como el mejor país en defensa contra huracanes, ofreció 1500 médicos y técnicos para ayudar a las víctimas del Huracán Katrina en los EE.UU. antes de que Bush se diera cuenta de la crisis.

En cuatro décadas las universidades cubanas han graduado 43 mil estudiantes del Tercer Mundo. En decenas de países miles de médicos, enfermeras y técnicos cubanos salvan vidas y alivian el dolor.

Mediante una revolución armada en confrontación con el imperialismo y las mafias cubanas y norteamericanas, Cuba ya en los principios del decenio 1960 se convirtió en un bastión de resistencia y dignidad. Reemplazó el estado tradicional con un estado popular, democrático, nacionalista y socialista. Transformó el sistema económico, social, político, y militar, haciendo la isla capaz de resistir casi medio siglo de asedio del gobierno norteamericano, el más largo en la historia moderna. Ese asedio causó 3500 muertos y 2099 inválidos y un gasto de 80,000 millones de dólares del presupuesto cubano.

A la vez el nuevo estado cubano educó a todo el pueblo en un sistema público y gratuito donde ya casi una décima parte de la población se ha graduado en la universidad. Uno de cada diez científicos latinoamericanos es cubano. Estudian becados en las universidades cubanas 16364 jóvenes de 104 países del Tercer Mundo, y ya se han graduado más de 1600 médicos del resto de América Latina. Cómo dice Fidel: “el capital humano puede más que el capital financiero”.

En Cuba, no hay hambre, ni malnutrición, ni gente sin casa o sufriendo miseria económica. Son dueños de sus propias casas o apartamentos el 87% de los cubanos. Hay una rica vida cultural y muchos avances ecológicos. Hay acceso universal y gratuito a la salud y educación. Hay frecuentes elecciones libres y no comercializadas, con voto secreto, en las cuales la gente mayor de 16 años elige a sus representantes y los deponen si no cumplen su papel. El año que viene, gracias en parte a los nuevos acuerdos comerciales con Venezuela rompiendo el bloqueo estadounidense, es probable un fin de racionamiento. Y durante todas las décadas del bloqueo Cuba ha practicado un internacionalismo ejemplar, como en el caso del envío de tropas a Angola y Namibia que ayudó derrotar al imperialismo y avanzar el triunfo de la revolución contra el “apartheid” surafricano.

Así que el pueblo de Cuba, bajo el liderazgo de Fidel Castro, a pesar de tenerlo todo en contra, ha creado un socialismo auténtico, fuerte, e internacionalista, capaz no solamente de resistir el imperialismo sino también de reconocer sus propios errores y corregirlos (como en el caso del tratamiento de homosexuales.) Por eso, para el resto de América Latina y el mundo, Cuba constituye un punto de referencia histórico. En resumen, cuando se dice “Cuba”, se dice “dignidad”.

Por su parte, Venezuela sigue haciendo una revolución Bolivariana, basada en la implementación de una democracia participativa y protagónica para incluir a todos. En 7 años se han llevados a cabo 11 elecciones nacionales, todas ganadas por Chavistas. Así Venezuela ha derrotado el “punto-fijismo” de los partidos políticos tradicionales, aquel pacto de compartir el poder entre los Demócratas Sociales y los Demócratas Cristianos (parecido al estilo alemán hoy) creado en el pueblo de Punto Fijo. Tal “pactocracia” sirvió a las elites económicas y ayudó a producir una sociedad de pobreza con un 80% de pobres ,casi sin sindicatos y con una tasa de desempleo del 20%, hoy ya reducida al 9%.

Venezuela está cambiando pacíficamente el estado corrupto y no democrático del pacto, por medio de las “misiones” Robinson y Sucre (educación), Barrio Adentro (salud), Mercal (comercio interno sirviendo a más de la mitad de la población los bienes de consumo a precios reducidos o aún libres), y otras. Se han hecho avances en las áreas de ecología, derechos indígenas y humanos, y la producción económica.

En Venezuela hay una aceleración de la reforma agraria; una profundización de la democracia participativa; una refundación de la institucionalidad del Estado incluyendo una campaña contra la corrupción; casi 600 medios alternativas y una nueva Ley de Responsabilidad Social de Radio y TV prohibiendo que “los participantes sean militantes de algún partido político o que detenten cargos de alta jerarquía dentro de la administración pública”. Hay también un fuerte movimiento de gestión obrera en fábricas económicamente abandonadas por sus dueños.

El presidente Chávez ha desafiado al imperialismo y aún los gobiernos de centro-izquierda en América Latina. Ha anunciado la conversión a Euros de las reservas de dólares en el Banco Central. Ha atacado al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) patrocinado por Washington. Ha denunciado el MERCOSUR como una integración regional demasiada tímida que no se hará realidad hasta el año 2200.

Como alternativa, Chávez impulsa sus propuestas del ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas que es la respuesta al ALCA); de un Fondo de Emergencia Social; y la TELESUR (que es la respuesta a la CNN.) Chávez no dice como los cubanos “Patria o Muerte”, sino “Unión o Muerte” – la Gran Patria soñado por el Libertador de América del Sur Simón Bolívar y el Libertador Cubano José Martí.

Según Chávez, Venezuela está creando “un nuevo socialismo del siglo veinte-uno”. Ha dicho: “Yo soy socialista y el único camino para salir del subdesarrollo, la miseria y el atraso en que están nuestros pueblos, es el socialismo”. El socialismo venezolano es un proceso de creación que se enfoca en la batalla contra la pobreza: miles de cooperativas; casi 1,800 empresas ya operando o a punto de operar bajo la autogestión o la cogestión obrera; la introducción de un control popular directo sobre los presupuestos públicos; etc.

Chávez piensa en un socialismo profundamente democrático, participativo y protagónico. Él dice “Que el pueblo decida... si queremos acabar con la pobreza, démosle poder a los pobres”. Él contempla un socialismo “moral de la solidaridad con el hermano”. Le gusta citar el dicho de Martí, “amor con amor se paga”. Él habla de un socialismo social “de incluidos”; económico de “la autogestión y cogestión, la propiedad cooperativa y colectiva”; un socialismo sin dogmatismo, sin estalinismo, sin sacralización de estructuras políticas o individuos. Le gusta decir al pueblo venezolano, “¡critíquenme, critíquenos!” . Hasta ahora, la Revolución Bolivariana de Venezuela demuestra que, como dice el Vicepresidente José Vicente Rangel, “lo imposible es posible”.
Los movimientos sociales latinoamericanos mayores en términos de porcentaje de la población son los de Venezuela y Cuba. Durante el frustrado golpe imperialista en Venezuela en abril de 2002 cientos de miles de personas auto-organizadas salieron a las calles para salvar el gobierno y hasta la vida de Chávez. En menos de 24 horas en mayo de 2004 una décima parte de la población cubana apareció en una gran marcha en La Habana para protestar el anuncio del “Report Powell”.

Es obvio que los desafíos de Venezuela y Cuba tienen que ver con las movilizaciones de los pueblos, la educación popular, las ideas socialistas, y el poder. Como ha dicho el canciller cubano Felipe Pérez Roque, “Es el pueblo en el poder el que entrega la tierra a los campesinos, el que provee educación y acceso a la salud, el que protege y proclama los derechos de la mujer y la niñez”.

CONCLUSIÓN

Para concluir, es evidente que en América Latina y el Caribe, como expresó el comandante Ernesto Che Guevara, “esta humanidad ha dicho basta y ha echado a andar”. En las palabras de Fidel, “Las ideas son más poderosas que las armas.” Estamos en una batalla de ideas, una batalla de la verdad, una batalla de poder, una batalla sumamente grave para nuestra propia supervivencia”.

Hugo Chávez nos ha recordado que “es mentira aquello que nos vendían de la tercera vía, el capitalismo humano, eso no existe... solo hay dos caminos, o el capitalismo que conduce directo al infierno, o el socialismo que conduce a un nuevo mundo... O el Capitalismo nos acaba o construimos el otro camino que el mundo clama, el Socialismo”. Debemos acelerar la ofensiva en defensa de la democracia participativa y bolivariana de Venezuela para derrotar los planes imperialistas de tomar el control del petróleo venezolano como se hizo en Irak.
La defensa de la Revolución Bolivariana y de la Revolución Cubana es una prioridad para todas las fuerzas progresistas si es que vamos a cumplir con la visión humanista e internacionalista de Martí y Bolívar que hoy en día tiene que ver con la salvación de la humanidad. Es una parte clave de la lucha universal contra el imperialismo y por la democracia de la base y la paz, posible solamente mediante la transformación de nuestras sociedades según sus propias culturas y circunstancias hacia las alternativas socialistas-humanistas.

Si José Martí estuviera vivo hoy, repetiría sus palabras “patria es humanidad” y nos ofrecería de nuevo su vida, esta vez, parafraseándole: “a impedir a tiempo con la segunda verdadera independencia de Nuestra América que se extiendan por todo el planeta los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre la humanidad”.

O como dijo Chávez a la ONU, “El Libertador Simón Bolívar juró no dar descanso a su brazo, ni reposo a su alma, hasta ver a la América libre. No demos nosotros descanso a nuestros brazos, ni reposo a nuestras almas hasta salvar a la humanidad”.