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Writer, Professor, Revolutionary.

“¿Porqué?”

“¿Porqué?” (Un poema por James D. Cockcroft, 28 de diciembre de 2005, dedicado a Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernándo González, René González y Antonio Guerrero)

¿Porqué?

Negando que son héroes,
mis cinco amigos nuevos
ni me conocen.

Por eso...

Nutriendo la humanidad
como un río global,
su amor me baña.

Por eso...

Resistiendo, encarcelados
por haber luchado contra el terrorismo,
me silencian.

Por eso…

Regalándome esperanza,
su valor humilde
incendia mi alma.

Por eso...

Sus actos patrióticos,
como sus cartas del abismo,
protegen familias de la isla mundo.

Por eso...

Según José Martí,
“Patria es humanidad” y
“El patriotismo no es más que amor,”

Por eso, ¡sí!
son héroes de la humanidad.
¡Volverán!

[fin]

N.B.: Este poema fue escrito, junto con las palabras que siguen, para un libro que será publicado en los primeros meses de 2006 por la revista cubana Juventud Rebelde.
Los cinco patriotas cubanos a quienes dedico este poema quedan injustamente encarcelados desde 1998 en Estados Unidos bajo condiciones de tortura física y sicológica. Durante su infiltración en grupos terroristas de Miami responsables de actos que habían causado la muerte a más de tres mil cubanos en los últimos 46 años, los Cinco salvaron muchas vidas no solamente cubanas sino también norteamericanas y europeas. Son personas dedicadas a la lucha contra el terrorismo de Estado cuyo principal patrocinador es el gobierno de Estados Unidos que hoy implementa su “Plan Condor” del decenio 1970 al nivel mundial.

En mayo de 2005 el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la ONU determinó que el proceso que resultó en el encarcelamiento de los Cinco era ilegal, y posteriormente en agosto el panel de jueces de la Corte de Apelaciones de Atlanta anuló el fallo original del Tribunal Federal de Miami. En todo el proceso implementado contra los Cinco se violan las 5ª, 6ª y 8ª Enmiendas de la Constitución estadounidense.

En Cuba los Cinco son "héroes nacionales," pero yo los veo como héroes de la humanidad. En mi opinión, es evidente que su coraje y la justicia de su causa han motivado a miles de personas en el mundo de organizarse en comités de apoyo y solidaridad. Pero es también su manera de ser --honesta, disciplinada y amorosa -- que inspira muchos de nosotros que hemos dedicado tantas horas de trabajo en la campaña internacional por su liberación. Encarnan en su lucha contra el terrorismo y en su resistencia a la persecución la práctica de las palabras de Ernesto “Che” Guevara: el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor.

En el caso de los Cinco hay una injusticia transparente, un prejuicio racista, y una serie de mentiras usadas como propaganda contra las fuerzas progresivas del mundo. Por eso es un caso muy parecido a los casos de Sacco y Vanzetti, los Nueve de Scottsboro, los Rosenbergs, Angela Davis, Mumia Abu-Jamal, y Leonard Peltier. [Véase William Kunstler, “Politics on Trial,” Ocean Press, 2003.] Creo que nuestros comités de solidaridad deben trabajar para hacer este caso más visible en la misma manera que los defensores de aquellos otros casos clásicos hicieron en su tiempo.

Es decir, debemos exigir la excarcelación inmediata de los Cinco y el cese de las agresiones contra Cuba a través de campañas internacionales al nivel de grandes manifestaciones en las calles de varias ciudades del mundo y no solamente en la prensa y a través de peticiones con miles de firmas como hemos hecho hasta ahora. A la vez, estoy de acuerdo con el presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, que “la batalla se gana principalmente en el seno del pueblo norteamericano.” Por eso es urgente que los residentes de Estados Unidos conozcan el caso, que se rompa el bloqueo noticiero. Es fácil usar este caso para sacar a la luz la hipocresía de la política estadounidense en cuanto al terrorismo. Cuando explico el caso a un norteamericano es esta hipocresía que provoca su rencor y su apoyo por los Cinco. Cuando agrego el caso del confesado asesino Luis Posada Carriles protegido por el gobierno estadounidense se entiende aún mejor el caso del terrorismo contra Cuba.

Este es el contexto de la decisión por El Comité Nacional por la Libertad de los Cinco, en coordinación con activistas en Europa, América Latina y los Estados Unidos, de lanzar la Campaña “Fondos Pro Libertad para los Cinco Héroes,” con una meta de $250.000 dólares. Su objetivo es más que un segundo anuncio de página completa en el New York Times, aunque también será parte de la campaña. Su sitio de Web < www.freethefive.org > dice: “Lo que necesitamos son fondos para cubrir las necesidades a gran escala de una lucha total por la justicia y su liberación.”

Es el contexto también de la campaña de cartas y correos electrónicos a la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra, a través del mecanismo 1503, para que el caso sea atendido en el pleno y los derechos humanos de las familias de los Cinco, sobre todo en los casos de Olga Salanueva y Adriana Pérez, sean respetados. Las visas de entrada por Olga y Adriana para visitar a sus maridos René González y Gerardo Hernández han sido permanentemente negadas. Esto quita el derecho de Ivette González, hija de siete años de René y Olga, de ver su papá. Ivette es una ciudadana estadounidense. Amnistía Internacional ha condenado esta negación de los derechos humanos de las familias de los Cinco. Su tratamiento por el gobierno estadounidense es una forma de tortura y dejará cicatrices imborrables en el alma de estas personas.

Me acuerdo del magnífico discurso de “Irmita,” hija de René, en junio de 2005 durante el acto de clausura del IV Congreso Internacional Cultura y Desarrollo en La Habana, explicando su experiencia en Miami cuando su papá fue secuestrado la primera vez por agentes del FBI en 1998. Lo brindó elocuentemente, esta joven tan herida y llena de coraje y emoción, su cabeza en alta, su papá adentro de su alma, llorando tanto que tuve que levantarme de mi silla en el podio y dejar mi pañuelo a su lado. El próximo día ella me agradeció en inglés y prometió lavarlo y devolvérmelo. Claro que respondí que no fue necesario, y seguimos en una plática íntima que solamente los que han sufrido mucho pueden entender. Así es “Irmita,” y he descubierto que así son todas y todos los miembros de las familias de los Cinco, desde mi primero encuentro con una de ellas, Adriana, otra mujer heroica, en Bruselas cuando compartimos el podio durante un acto en defensa de los Cinco durante la semana del Che.

Por eso escribo estas palabras tan personales y con tanto estimo no solamente para los Cinco sino para sus familiares. No dudo que venceremos.

Sí, ¡volverán!

James D. Cockcroft, Montreal, Québec, Canadá, Mundo, 28 de diciembre de 2005