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Writer, Professor, Revolutionary.

Mandato falso: la calma antes de la tormenta

La Jornada, México D.F. Lunes 8 de noviembre de 2004 (véase también Rebelión.org)

Es una tradición en la democracia lite estadunidense robar elecciones cuando no hay un ganador claro, como ocurrió con la "victoria" de Kennedy contra Nixon en 1960, debida a la corrupción del alcalde Daily de Chicago, o la "victoria" de George W. Bush en 2000 por el golpe de estado de la Suprema Corte. Ahora tenemos la primera "elección" de Bush gracias a una combinación de corrupción en estados claves, errores de máquinas y la privación del derecho al voto de las minorías e inmigrante-ciudadanos "no blancos," incluyendo casi 3 millones de arabeamericanos (casi igual al margen de Bush en el voto popular).

Miramos a Ohio, estado clave. Las encuestas de salida indicaron una ventaja de Kerry de seis puntos. ¡Pero las encuestas no les preguntaron si sus votos fueron contados! Tradicionalmente 3 por ciento de los votos en el país nunca se cuentan por razones sospechosas -el llamado spoilage (desperdicio)-, casi 100 mil esta vez en Ohio. ¡Y esta cifra no incluye los 150 mil "desafíos" o los errores mecánicos, como en un distrito de 638 votantes donde la computadora contó ¡4 mil 258 votos a favor de Bush!

Nacionalmente, de los votantes inscritos 40 por ciento no votaron. Otro 49 por ciento votaron contra Bush, algunos movilizados por una gigantesca campaña de get out the vote montada por sindicalistas y jóvenes antiguerra, muchos participando en su primera actividad política. Es decir, más de la mitad de la población estadunidense no apoya a Bush, lo que significa que no tiene un "mandato" por su agenda belicosa y ultraderechista.

En 11 estados del sur ganó Bush por un margen de 5 millones de votos, pero en el resto del país Kerry ganó 1.5 millones más votos. Aun en los estados más bushistas 40 por ciento votaron "no" a Bush.

Entonces, ¿por qué "ganó"? Las respuestas en la gran prensa son mentiras, como siempre (recuérdese la desinformación usada para justificar la invasión a Irak). Las explicaciones "culturales," tales como los sentimientos antiabortistas y anti bodas gays o un mayor voto rural no reflejan la opinión mayoritaria de la población. Por eso, a pesar de pequeñas incursiones bushistas en el voto femenino, una mayoría significativa de las mujeres todavía votaron contra Bush (como en el caso de votantes latinos también). No, las explicaciones son otras:

El miedo de nuevos actos de terrorismo, combinado con patriotismo ciego, que no tolera cambio de líderes en tiempos de guerra. Muchas mujeres dijeron que Bush sacó la guerra del país, lo que es mejor que tener la guerra en sus propias ciudades o pueblos. Querían un ambiente seguro para sus hijos ahora, sin pensar en las consecuencias a largo plazo de las matanzas de miles de niños en Irak y Palestina u otras partes del mundo bajo la doctrina de guerra sin fin.

La propaganda del Estado en cuanto a la guerra contra el terrorismo, la protección de la "seguridad nacional" y los valores "patrióticos" de God and Country favorecieron a Bush, aunque Kerry habló de estos puntos tanto como él, proclamando que "manejaría" mejor todo y "ganaría" la guerra en Irak. (Hace muchos años Jacques Ellul observó que la meta de la propaganda del estado es reforzar las creencias en vez de cambiarlas.) El público ya conoció cómo Bush actúa en una guerra y no sabía cómo lo haría Kerry.

Ganó la imagen folksy de Bush contra la del "intelectual elitista" Kerry, o sea, el populismo más eficaz de uno de los dos candidatos multimillonarios mentirosos. La base social estable de Bush se ubicó en la mayor parte de las comunidades cristianas evangélicas -30 por ciento de la población- dándole una ventaja desde el principio porque, sí, sus votos están contados.

Es difícil votar cuando uno tiene que trabajar y las colas duran hasta 12 horas y la mayor parte de los "de-safíos" y spoilage son contra la clase obrera y las minorías que tienden a votar contra Bush.

Entonces, ¿qué pasará? Nunca sabemos, pero la confianza serena de Bush podría ser "la calma antes de la tormenta". No se ve una recuperación económica estadunidense ni su "victoria" en Irak, Irán, Korea, Haití, Cuba, u otros lugares del imperio en desformación, sino todo lo contrario. Además, el apoyo a Kerry de muchos famosos periódicos, como The New York Times y Los Angeles Times, refleja una división incipiente en la burguesía. Aun los neoconservadores están divididos.

Más importante es la continuación de las movilizaciones antiguerra y de mujeres y de otras minorías: más de un millón hace seis meses en Washington defendiendo el derecho al aborto y medio millón a fines de agosto en Nueva York contra la guerra y Bush. El día después de la elección, a pesar de la lluvia, 5 mil manifestantes en San Francisco protestaron contra la guerra. Hubo protestas similares en otras 40 ciudades.

Los adultos jóvenes votaron en gran número por primera vez y contra Bush. Es posible que los que no se desmoralizan van aprendiendo de la inutilidad de los dos partidos políticos controlados por los ricos y participarán en las manifestaciones que ya se preparan para el 20 de enero (día de la toma de posesión de Bush) y del 19 y 20 de marzo (segundo aniversario de la invasión a Irak).

El criminal de guerra Richard Nixon no pudo sobrevivir su segundo periodo en la Casa Blanca aun en tiempos de relativa prosperidad económica. Vamos a ver si el criminal de guerra actual puede hacerlo en tiempos cuando más gente que nunca se da cuenta de que el emperador está desnudo bajo su vestido nuevo de "globalización y democracia".