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Writer, Professor, Revolutionary.

Las raíces de la solidaridad actual en el pensamiento Martiano

Ponencia en un panel sobre el tema “La solidaridad en el pensamiento Martiano. Actualidad de su ideario” en el Centro Cultural – Salón Néstor Kirchner, Buenos Aires, 5 de mayo de 2015, Jornada Académica de la X REUNIÓN DEL CONSEJO MUNDIAL DEL PROYECTO JOSE MARTI DE
SOLIDARIDAD INTERNACIONAL.

Yo quisiera agradecerles a los organizadores de este evento y decir que es muy emocionante para mí estar de nuevo en la tierra del Che Guevara, de Evita, de Mercedes Sosa, de San Martín – ¡y durante el año del décimo aniversario del entierro del ALCA en Mar del Plata!

Debido a los procesos revolucionarios en Cuba, Venezuela, y otros países, y a la democracia de la base generada por tantos movimientos sociales – liderados por mujeres, indígenas, Afrodescendientes, otras minorías sociales, y obreros y obreras, y en parte inspirados por el pensamiento de José Martí sobre la solidaridad – el corazón progresista del mundo palpita en América Latina y el Caribe, un escenario decisivo a nivel mundial en el enfrentamiento de los pueblos a los imperialismos. Los fracasos militares y diplomáticos de Estados Unidos, junto con la crisis financiera global, han resultado en la pérdida estadounidense de su hegemonía mundial. No hay un único Súper Poder sino múltiples Polos de Poder que están generando nuevas alianzas económicas y geopolíticas.

Los gobiernos imperialistas contraatacan con la represión militar de los genuinos movimientos sociales y un nuevo énfasis en el financiamiento de movimientos sociales luchando por “la democracia” para que actúen como sus títeres. ¡Alerta – cuidado con el concepto “movimiento social”!

A la vez, los imperialismos lanzan nuevas guerras sucias de conquista por el control mundial de recursos naturales, así militarizando el mundo. A riesgo son las vidas de cientos de millones de personas; la soberanía de las naciones; la soberanía alimentaria; el relativo equilibrio del clima; y la sobrevivencia de la Humanidad y del Planeta.

El pensamiento de José Martí nos ayuda confrontar esta crisis mundial. Sus ideas sobre la solidaridad abarcan desde el individuo hasta toda la humanidad. Según Martí, la base de la solidaridad humana se ubica en el individuo que respeta y quiere dar al otro individuo. Se manifiesta en la ética martiana de que cualquier injusticia en cualquier parte del mundo sufre él mismo. Por eso, Martí concluyó que “El patriotismo no es más que amor” y “Patria es humanidad”.

De ahí viene la idea de identificar la solidaridad con la unidad política, tan importante en el pensamiento de Martí y también de Simón Bolívar, con cuya profecía de que Estados Unidos plagaría a la América de miseria en nombre de la libertad Martí estuvo de completo acuerdo. Martí insistió en la unidad no solamente de las fuerzas cubanas opuestas al dominio español y a la política anexionista de los Estados Unidos sino también de las fuerzas independistas en toda la región, como en Puerto Rico, junto con Cuba ‘dos alas del mismo pájaro’. Por eso el Partido Revolucionario Cubano (PRC) que Martí fundó incluía los puertorriqueños. Es decir, sin unidad nacional e internacional no es posible un cambio revolucionario y el cumplimiento de la idea “patria es humanidad” – una solidaridad que casi un siglo después líderes como Fidel Castro y Hugo Chávez Frías insistirían se debiera cumplir. En este espíritu martiano – ya que los Cinco Héroes cubanos están liberados gracias a tal solidaridad – debemos gritar “¡Libere al héroe puertorriqueño Oscar López Rivera ya!”

El ideario de Martí se reveló en su praxis más allá del Caribe. Por ejemplo, abogó por las clases obreras y los inmigrantes en Estados Unidos. Defendió los mártires de Chicago, fuente del Día Internacional de Los Trabajadores cada primero de mayo. Apoyó a las luchas de los negros, o sean los ex esclavos, nuevamente oprimidos por las leyes Jim Crow de segregación y por la sobreexplotación económica.

También, Martí reconoció la importancia de los pueblos originarios, diciendo que sin ellos sería imposible la liberación de “Nuestra América.” Creó el concepto “Nuestra América” para unificar las naciones de América Latina y el Caribe frente a poderes externos, pero también reconoció que fue necesaria la solidaridad con otras naciones y sus pueblos, incluyendo Estados Unidos. En diciembre de 1894 escribió en Patria, el periódico revolucionario que fundó en 1892: “Después de este hermanamiento de las naciones latinas, y sólo después de esto, podíamos aspirar a una unión fraternal con la otra América, la del Norte".

Echando su suerte “con los pobres de la tierra”, Martí siempre respetó a la inteligencia de las personas humildes y luchó por avances en su educación y cultura. “Ser culto es el único modo de ser libre”, opinó. "El hombre que todos los días no aprende algo nuevo es un hombre inútil." No es por nada que la tradición martiana de proporcionar un lector a los tabaqueros en las fábricas de Florida para leer selecciones de Patria, poemas, cuentos, ensayos, y noticias se amplió en las famosas campañas de alfabetización y educación libre de la Revolución cubana de 1959, “la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes” (como lo llamó Fidel Castro).

La ética martiana fue y es "Con todos y para el bien de todos," con el énfasis en “el bien de todos”, especialmente los humildes. En su pensamiento en cuanto a la solidaridad, Martí reconoció la importancia del equilibrio, sea del individuo, de la sociedad, del mundo, o de la naturaleza y la interacción ser humano/naturaleza. Para él, los derechos humanos y derechos de la Pachamama, o la Madre Tierra, son dos caras de la misma lucha popular por la liberación humana y el bien de todos.

En su breve vida Martí buscaba la paz y una manera de contribuir a un equilibrio del mundo que no existía, viendo en la liberación de Cuba por “la guerra necesaria” (para lograr la paz) una manera “de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso” (carta escrita el día antes de su muerte en una batalla con soldados españoles). Es decir, Martí, quien explicó el imperialismo años antes de la gran contribución teórica de Lenin, entendió bien que el imperialismo es una fuente principal del desequilibrio del mundo y del sufrimiento humano.

Martí creía en la importancia de una “batalla de ideas”, hoy en día fuertemente abogada por Fidel Castro, Raúl Castro, Evo Morales, Rafael Correa, Nicolás Maduro y otros líderes de Nuestra América. Como dijo Martí: “una idea correcta desde una cueva en el fondo del océano es más poderosa que mil acorazados.” En una batalla de ideas durante la VII Cumbre de las Américas en Panamá en abril de 2015, triunfó la idea de que Venezuela no es “una amenaza”, como lo había proclamado el presidente Obama, sino una “esperanza”. Llegaron millones de firmas de gente de todas partes del mundo afirmando esto, y todos los países en la Cumbre, menos Canadá y Estados Unidos, se solidarizaron con el gobierno legítimo y democráticamente elegido del presidente Maduro. Otra victoria en la batalla de ideas se logró en 2014 durante la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC, que excluye Canadá y Estados Unidos) cuando por unanimidad América Latina y el Caribe fue declarado “Zona del Paz”.

Estos dos ejemplos de solidaridad para la causa de la paz surgieron en el contexto de una nueva estrategia del imperialismo estadounidense para anular los procesos revolucionarios en países como Venezuela y Cuba – en Venezuela a través de nuevas sanciones económicas, desestabilización violenta, y la acusación de que el gobierno venezolano es “una amenaza a la seguridad nacional de EEUU”; en Cuba por medio de negociaciones para la renovación de relaciones diplomáticas, sin duda una victoria cubana pero con el mismo viejo objetivo imperialista de “democratizar” (o sea dominar) a Cuba y establecer el capitalismo. Cómo dijo el Che, “No se puede confiar en el imperialismo ni un tantito así. Nada.”

La praxis revolucionaria y solidaria de Cuba y Venezuela continúa favoreciendo a toda la humanidad y por lo tanto representa un verdadero desafío al imperialismo. Es importante actuar en solidaridad con ellos, como sus gobiernos revolucionarios han actuado por la humanidad desde sus comienzos. Cuba, inspirado por el pensamiento martiano, ha enviado a varias partes del globo sus médicos, enfermeras, maestros, entrenadores deportivos, oftalmólogos y otros especialistas que siguen ofreciendo servicios voluntariamente a millones de personas, incluyendo pueblos originarios de Canadá. Además, Cuba ofreció voluntarios militares que contribuyeron tanto a las victorias finales en Namibia y Angola contra la agresión militar de Sur África y así al fin del apartheid, como Nelson Mandela reconoció públicamente.

Por su parte, Venezuela bajo el liderazgo de Hugo Chávez Frías, el Bolívar del Siglo XXI, ha solidarizado “con los pobres de la tierra” mediante sus entregas de petróleo y gas a costos bajos o aún sin costo a gente de todas las Américas, incluyendo indígenas y Africano-americanos de Estados Unidos. Venezuela ha ayudado a crear o fortalecer una serie de organizaciones internacionales por la paz y por “Nuestra América,” como la CELAC; el ALBA-TCP; el Consejo de Movimientos Sociales del ALBA y países amigos; el Consejo de Seguridad Suramericano; el UNASUR; el Banco del Sur; TeleSUR, RadioSUR, PetroSUR y PetroCARIBE; y el MERCOSUR. La política anti-neoliberal de Venezuela ha avanzado la educación y salud pública, mientras ha erradicado el hambre y casi ha eliminado la extrema pobreza. Por eso la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) anunció en 2014 que su plan de erradicación del hambre llevaría el nombre "Hugo Chávez Frías" [véase http://www.telesurtv.net/news/Plan-de-erradicacion-del-hambre-de-la-FAO-se-llamara-Hugo-Chavez-20140407-0003.html%20April%207]. El “comunalismo”, que en su legajo “Plan de la Patria” (2013) Chávez describió como la mejor manera de lograr el nuevo socialismo venezolano del Siglo XXI, se ha basado en una “democracia directa” de participación popular en las docenas de miles de consejos comunales, una forma de solidaridad humana opuesta al individualismo y corrupción de sistemas capitalistas.

Claro que los nuevos sistemas económicos y políticos en Cuba y Venezuela no son perfectos y tienen algunas características capitalistas, incluyendo la corrupción, pero en escala mucho menor que en los países capitalistas. Esta y otras fallas los dos gobiernos mismos públicamente reconocen, pero el punto clave es la solidaridad humana que Cuba y Venezuela practican y los intentos constantes de corregir cualquier deficiencia.

Hoy por hoy la solidaridad martiana de “patria es humanidad” caracteriza a un creciente número de países de “Nuestra América” y movimientos sociales del mundo. Es evidente que se puede aprender mucho del pensamiento y praxis de José Martí. Cada individuo puede aprender y practicar la solidaridad – humildemente y con amor, respetando y dando al otro – desde el nivel individual hasta el nivel internacionalista. Cuanto más se unieran los movimientos sociales compuestos de tales individuos, mayor sería el desafío a los imperialismos y la chance de liberar a la humanidad y proteger la Pachamama.