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Writer, Professor, Revolutionary.

Entrevista sobre Obama y "cambio"

Entrevista sobre Obama y "cambio"

Cubahora 10 de noviembre de 2008 & Lajiribilla, 15 al 21 de noviembre de 2008
Leandro Estupiñán Zaldívar • Holguín

El activista político y profesor norteamericano James Cockcroft visita Holguín por primera vez. Vino atraído por una de las causas que le apasiona: el tema de “los Cinco”, a propósito del IV Coloquio internacional que promueve el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP).
Aunque tiene más de 40 libros publicados y algunos lo consideran un intelectual a la altura de Noam Chomsky y James Petras, su distintivo son los temas sobre las relaciones entre Latinoamérica y EE.UU. Suele afirmar que, igual que el Che, solo es “un revolucionario movido por el amor”. La conversación tuvo que ser sobre el tema.

Se imponen las elecciones norteamericanas. ¿Esperaba la intelectualidad de izquierda norteamericana el triunfo de Obama? ¿Cuánto favorece su triunfo a esta tendencia intelectual?

La izquierda norteamericana ha sufrido muchas derrotas y no se ha mantenido unificada ni mucho menos. La mayor parte de esa izquierda y los elementos más progresistas, independientes y, aún dentro del Partido Demócrata, apoyaron a Obama, causando una grave división en la izquierda. Algunos no lo apoyaban a él, sino a la candidatura de Cynthia McKinney (afronorteamericana, ex congresista demócrata candidata a la presidencia por el Partido Verde) y su vicepresidente Rosa Clemente (africana-puertoriqueña). Yo apoyaba la campaña de Cynthia y Rosa aunque vivo en Canadá y no puedo hacer mucho. Estas dos mujeres representaban una nueva izquierda con un “programa” a largo plazo. No un programa electoral, sino revolucionario en términos de transición, con demandas mucho más progresistas que cualquier pequeñita demanda de Obama.
Pero, todas las fuerzas de la izquierda, pese a la división existente, sea pro Obama o pro McKinney están de acuerdo en una cosa: Obama no quiere hacer cambios profundos, es un militarista, aún peor que Bush en algunos casos, como el del tratamiento a Paquistán, Afganistán, en el de buscar más presupuestos para los militares. Estas promesas de Obama son muy reaccionarias y guerreristas. En cambio, si la gente se mueve a las calles en grandes manifestaciones contra estas guerras, en defensa de las clases obreras, mas deprimidas después del colapso financiero, incluso los emigrantes, podremos presionar a Obama a hacer el cambio. Su campaña fue muy vaga, pero prometió un cambio. Está abierta la puerta para el renacimiento de nuestros movimientos sociales en las calles de los EE.UU. Esa es la esperanza que nos ofrece la victoria electoral.
Muchos gobiernos latinoamericanos han mostrado ya su beneplácito ante esta nueva elección. ¿Qué vaticina usted para las relaciones internacionales entre la nueva Administración y Latinoamérica?
Habrá cambios en la política estadounidense respecto a América Latina, pero no tengo mucha confianza todavía. Hay que crear muchas presiones desde abajo. También a nivel gubernamental. Hay que saber que Obama es un político, responde a la opinión pública y una de las fallas de la democracia burguesa limitada estadounidense en años recientes es la pérdida del poder de la opinión pública. A este proceso, lo he descrito como “golpe de Estado por etapas”. No hemos tenido ninguna influencia sobre las decisiones de la Casa Blanca últimamente. Veremos si eso se puede cambiar.
En la opinión pública existe una ignorancia casi total sobre nuestra América, América Latina, indo-afro-latino-América, como le llamo. Esa ignorancia es un gran obstáculo. El control de los grandes medios es una forma de desinformación sobre Evo, Chávez, Correa, Fidel, Raúl. Para vencer ese obstáculo habrá que organizar movilizaciones que abran el diálogo sobre América Latina.
Estoy esperando que Felipe y otros ministros de Relaciones Exteriores de América Latina puedan hablar con el equipo de Obama y sugerir un diálogo. Obama prometió abrirse a un diálogo y hay que aprovechar esa oportunidad. Debe comenzar una forma de educación a Obama mismo. ¿Qué sabe él de América Latina? Tenemos mucho trabajo que hacer.
En el caso de los Cinco este es un momento clave. Es el momento de hacer un contacto personal, íntimo, con Obama. Ciertas personas que saben de este caso, cuyos nombres no mencionaré ahora, pudieran arreglar un encuentro en términos más personales, humanos, y no a través de canales oficiales. No para persuadirlo, sino para abrir su mente. Él no sabe quiénes son los Cinco, no sabe por qué son presos políticos: porque tienen que ver con la política estadounidense hacia el pueblo cubano. Si Obama depende de sus consejeros no va a aprender la verdad. Lamentablemente, no tengo acceso a él, pero podría explicarle las cosas en un lenguaje que entendería. Tiene la capacidad de entender, el amor y el odio, sea imperialista o no. Creo que hay personas que sí pueden arreglar ese encuentro.
Entonces para el caso de los Cinco este momento también es de importancia.
Hay una frase en gringolandia: “the first one hundred days”. En los primeros cien días de una nueva presidencia se revelan los programas, las esperanzas y las posibilidades del nuevo gobierno. Será en esos primeros cien días de 2009 de la Administración obamista cuando los comités por la liberación de los Cinco debemos movilizar gente en una estrategia que incorpore varias tácticas. Por lo menos, para persuadir a Obama.

¿Se ha avanzado en el conocimiento de este caso a partir del trabajo de ustedes? ¿Qué importancia tuvo el concierto del pasado septiembre, por ejemplo?

Los conciertos son una de las varias cosas que podemos hacer para romper el bloqueo informático y para atraer a la juventud. El pasado concierto fue sumamente importante. Igual resultó el acto de desobediencia frente a la Casa Blanca. Estas tácticas incrementan nuestra oportunidad de llegar a más gente y convertir nuestro movimiento por los Cinco en un espacio tan grande como otros que buscan la liberación de Mumia Abu-Jamal, los presos políticos puertorriqueños. Aquí vendrán muchas personas con experiencia en presos políticos, pero no en los Cinco. Unificar estas luchas es muy importante. Vamos a ver qué dicen ellos. Vamos a “conspirar” entre todos. Hay mucha educación por hacer. Hay que movilizarse internacionalmente como lo hicimos en el caso de Angela Davis.

¿Y qué estrategia siguen ahora para llegar a esos grandes medios?
Es muy difícil entrar en los medios masivos de comunicación, pero estamos ganando rinconcitos. Primero, mediante entrevistas en medios alternativos como el sitio Democracynow o en el canal de televisión de Amy Goodman a quien invité aquí, pero está ocupadísima con las elecciones. Tenemos representantes en medios alternativos y en la radio pública. Debemos acelerar esta campaña en los medios. Los actos de desobediencia atraen a los grandes medios. Las vallas en las carreteras también surten efecto. Ya tenemos en Los Ángeles, creo que habrá una en Vancouver. Pero yo no soy experto en eso. Lo mío es el trabajo con los comités desde Canadá.